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 Sabias que...
 Curiosidades.
 Un poco de historia.
Sabias que...
 
el cirujano plástico facial intenta con procedimientos quirúrgicos obtener un resultado estético que se aproxime o coincida con el ideal de belleza que persigue. Este ideal viene definido por unas proporciones y medidas concretas ya estandarizadas para las diferentes partes de la cara. Por tanto, el análisis facial inicial del paciente es primordial para conocer sus necesidades estéticas y adecuarlas en función de la edad, el sexo o la raza de cada individuo.
 

 
La cara se divide en tres partes iguales, según la descripción realizada por Leonardo da Vinci en 1490. La región superior correspondería a la frente y las cejas, la porción media tendría la altura de la nariz y en ella se situarían las mejillas y las orejas y, por último la porción inferior que llegaría desde la base de la nariz al mentón. En el plano vertical, la cara estaría dividida en cinco partes iguales, de tal forma que la dimensión de la región central estaría caracterizada por la distancia que existe entre los cantos internos de los ojos. La proporcionalidad y simetría de la cara del paciente en relación con estas divisiones es importante a la hora de obtener un resultado cosmético armónico.
 

 
Cada región de la cara (nariz, mentón,...) viene definida por una serie de ángulos y distancias que caracterizan la dimensión y forma ideal de la región que se analiza. También se ha de estudiar la relación existente con las regiones limítrofes y con la cara en su conjunto. Por ejemplo, un método para evaluar si una nariz es muy prominente (“proyección nasal”) consiste en comparar la longitud de la nariz (L) con la distancia que existe entre la punta (P) y el ala nasal (A) (método de Goode). En una nariz ideal la relación entre ambas debería de ser 5/3. Este es tan solo un ejemplo de las múltiples reglas que existen para definir los parámetros ideales en las diferentes regiones de la cara, y que guían al cirujano plástico facial con la finalidad de conseguir el mejor resultado estético posible.
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Sabias que...

 
...la belleza del hombre o la mujer es un atributo que proporciona placer o satisfacción cuando es percibida por otra persona o por quien la posee. El “ideal de belleza” es un concepto referido a un conjunto de rasgos admirados y deseados en una cultura en particular y que es considerado como la perfección estética en si misma. Aunque se pueden especificar unas características objetivas y medibles del “ideal de belleza”, su apreciación en las personas es un acto subjetivo de quien lo observa, produciéndole sentimientos positivos de atracción y bienestar emocional.
 

 
...cuando juzgamos un rostro como bello, lo contemplamos a la vez desde un punto de vista sensorial, emocional e intelectual. Sin embargo, para el observador que interpreta la belleza existen dos valores sobre los que basar su juicio: el estético y el gusto personal. La estética es el concepto filosófico de belleza. El gusto es el resultado de la educación y del conocimiento de los valores culturales más selectos. El gusto, por tanto, puede ser aprehendido y varía de acuerdo con la clase social, la procedencia cultural y la educación. En este sentido y de acuerdo con Kant la belleza es objetiva y universal; por tanto, ciertas cosas son bellas para todo el mundo. La cirugía plástica facial se basa en emular patrones de belleza universalmente reconocidos, reproduciendo las variables matemáticas de distancia y simetría establecidas a la vez que las armoniza con la propia apreciación o gusto del cirujano y de el/la paciente.
 
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...pero, ¿por qué no podemos dejar de mirar un rostro bello? La belleza puede estar en el ojo del observador, pero el ojo encuentra realmente difícil desviar la mirada cuando se cruza con una cara atractiva, y nuevos estudios avalan esta afirmación. En esencia todo se reduce a tu situación personal, según sugiere en su investigación el Dr. John Maner, psicólogo de la Universidad de Florida (Estados Unidos). En su artículo titulado “No puedo apartar mis ojos de ti”, sugiere que las personas heterosexuales sin pareja miran a otras físicamente atractivas del sexo opuesto buscando un compañero potencial. Por el contrario, los individuos con pareja, puesto que no buscan compañero/a, no mirarían a individuos de distinto sexo, sinó que lo harían en personas atractivas del mismo sexo que compiten por robar su pareja. El equipo del Dr. Maner ha observado que estos hábitos ocurren en un abrir y cerrar de ojos, supervisado desde nuestro yo inconsciente y ajeno a nuestra voluntad. El experimento que llevó a estas conclusiones consistió en mostrar a un grupo de más de 400 personas heterosexuales fotos de gente que fueron clasificadas en un rango que variaba desde “muy poco atractivas” a “muy atractivas”. La imagen era mostrada en la pantalla de un ordenador durante menos de un segundo, seguida de una imagen de un circulo o un cuadrado situado de forma aleatoria en la pantalla. El individuo tenía entonces que pulsar y elegir de que forma geométrica se trataba. Se comprobaron varias cosas. Primero que la respuesta se enlentecía después de aparecer fotos de personas atractivas, segundo que en los individuos sin pareja esto ocurría en las imágenes del sexo opuesto, mientras que en aquellos que ya tenían pareja, ocurría en las del mismo sexo. Este estudio ayuda a explicar porque las personas se sienten atrapadas por el cepo visual del atractivo físico. [http://theperfecthumanface. blogspot.com.es/]
 

 
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CLÍNICA NAVARRO - Dr. Rafael Pérez

Otorrinolaringología - Tratamiento del vértigo

Pasaje Ordoño II

León - España

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Cirugía plástica facial  
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- INTRODUCCIÓN -

La cirugía plástica facial comprende todos los procedimientos quirúrgicos de la cara que tienen por finalidad mejorar la apariencia estética de sus diferentes partes y por consiguiente la belleza facial en su conjunto. Así mismo, estas técnicas se utilizan para atenuar los cambios que el envejecimiento provoca en el rostro de las personas. Como parece lógico, los pacientes que demandan este tipo de técnicas quirúrgicas acuden a un Cirujano Plástico y se extrañan que un otorrino ofrezca este tipo de servicios. Sin embargo, la tendencia tanto en Europa como en Estados Unidos es que este tipo de cirugía sean realizada por un Cirujano Plástico Facial, es decir por un médico especializado en cirugía de la cabeza y el cuello. Por supuesto, estos cirujanos, entre los que se incluyen los otorrinolaringólogos, los cirujanos maxilo-faciales y los cirujanos plásticos, deberán adquirir los conocimientos y la experiencia necesarios para poder realizar con garantías estos procedimientos. En este sentido, la práctica quirúrgica del otorrino está enfocada en muchas ocasiones a enfermedades que afectan las estructuras de la cara, lo que le permite tener un exhaustivo control anatómico de la misma, premisa necesaria para poder abordar este o cualquier otro tipo de cirugía. La posterior adquisición de las habilidades quirúrgicas necesarias para cada caso vendrá dada por la experiencia adquirida en la práctica diaria y la constante actualización de los conocimientos médico-quirurgicos del cirujano a través de los diferentes recursos existentes (cursos, congresos, publicaciones,...).

[fotografía autor: Chungkeng Ryu; licencia Creative Commons]

 

 
  
Cirugía de la nariz (rinoplastia). 



La rinoplastia es sin duda el procedimiento quirúrgico facial más difícil. La extraordinaria variedad de posibles alteraciones estéticas en la nariz, la relevancia que tiene como punto central en la anatomía facial y su papel destacado en la fisiología del aparato respiratorio, determina la gran variedad y complejidad de técnicas quirúrgicas existentes en el campo de la rinoplastia.


El paciente que demanda este tipo de cirugía debe ser cuidadosamente valorado antes de la cirugía. Una minuciosa exploración física de la nariz, tanto interna como externa, nos facilitará un conocimiento preciso de que partes anatómicas de la nariz requieren corrección quirúrgica (dorso, punta,...). Es muy importante asegurarnos que las deformidades que el paciente refiere coinciden con las que el otorrino descubre. Si no es así, debemos hacer comprender al paciente cuales de sus apreciaciones son incorrectas y que alteraciones son susceptibles de corrección y en que medida. La realidad a veces no coincide con los deseos del paciente.


La realización preoperatoria de un completo álbum fotográfico de la cara en distintas proyecciones junto con el examen clínico ya realizado, es indispensable para planificar antes las técnicas de rinoplastia que se van a llevar a cabo en el paciente. Esta planificación previa deberá ser esquematizada en una plantilla hecha para tal fin, sobre la que se basará el cirujano en el momento de la cirugía. (ver plantilla de estudio preoperatorio). La utilización de programas informáticos para conocer que efectos tendría la cirugía en la apariencia de la nariz son útiles, aunque sus resultados debe ser tomados con precaución.


Plantilla_estudio_preoperatorio.pdf
171.5 KB


En relación con la técnica quirúrgica, el paciente que demanda esta intervención debe saber que existen dos métodos fundamentales para la corrección estética y funcional de la nariz, que son la técnica cerrada y la técnica abierta. La principal diferencia es que en la técnica abierta se realiza una incisión externa en la columela nasal mientras que en la cerrada todas las incisiones se realizan dentro de la nariz. Esto provoca que en el método abierto, durante un periodo de tiempo después de la cirugía (más o menos unos meses), persistirá una cicatriz en la porción más inferior de la nariz. Otra diferencia, aunque poco significativa es un posoperatorio algo peor por el hecho de tener que retirar los puntos de esa incisión al cabo de cinco a siete días. También el tiempo que dura la operación es sensiblemente mayor con la rinoplastia abierta, ya que es más laboriosa y dificil para el cirujano plástico facial. Pero en lo fundamental para el paciente son dos técnicas muy similares, que se realizan ambas con anestesia general. El paciente se preguntará, ¿por qué pareciendo peor la técnica abierta mi cirujano me la recomienda para la corrección de mi problema?. La respuesta es que muchas de las correcciones necesarias para obtener un resultado óptimo requieren una mejor exposición de la estructura nasal interna, exposición que está limitada en la rinoplastia cerrada. Sin embargo en muchos casos la técnica cerrada será suficiente para obtener un resultado satisfactorio. (ver video: exposición en rinoplastia abierta Dr. Rafael Pérez). [Fotografía editada sobre original de David Shankbone, bajo licencia de Creative Commons]

 

Para la clasificación de las deformidades nasales es conveniente la división de la nariz en regiones anatómicas. De una manera muy esquemática, podemos hablar de alteraciones del dorso nasal y alteraciones de la punta nasal. Las anomalías más comunes en el dorso son la “giba nasal” y las desviaciones en relación con la linea media. En la punta, las alteraciones de la forma (punta ancha, punta bífida,...), de la posición (punta caída, punta tipo pinocho,...) o la presencia de asimetrías son algunas de las deformidades descritas. Lógicamente, existen combinaciones de todas estas anomalías, a las que hay que sumar en muchas ocasiones las deformidades internas del tabique nasal que separa las dos fosas y que provoca dificultad respiratoria en el paciente

 

Si quieres saber más..

http://www.rinoplastia.org.es/

http://es.wikipedia.org/wiki/Rinoplastia

  


 
Video: exposición en rinoplastia abierta (Dr. Rafael Pérez):



 
  
Pacientes intervenidos (Dr. Rafael Pérez)

 

Cirugía de las orejas (otoplastia) .

 

Otoplastia se refiere a todos aquellos procedimientos quirúrgicos que tienen como fin corregir las deformidades y defectos de la oreja. Estos problemas pueden tener un origen congénito o traumático, y las posibilidades son innumerables. Las alteraciones congénitas más comunes son aquellas que afectan a la forma de la oreja, por cambios en la estructura cartilaginosa de soporte, y su manifestación más frecuente son las llamadas “orejas de soplillo” (también llamadas orejas separadas o en asa). Tienen un claro carácter hereditario y su causa más común es por la ausencia del pliegue interno de la oreja o antihelix, aunque también se pueden deber a una concha de la oreja muy desarrollada o a una mezcla de ambas deformidades.

 

Aunque no existe un consenso sobre que edad es la más apropiada para la corrección estética de las orejas, la mayoría de los cirujanos plásticos faciales consideran los 5 a 7 años la edad ideal, condicionada no sólo por aspectos del desarrollo madurativo de la oreja, sino también por el estigma que supone para muchos niños en edad escolar esta deformidad. Existen diferentes técnicas quirúrgicas, pero el éxito de ellas reside sobre todo en un diagnóstico preciso de que regiones de la oreja están alteradas para así poder adaptar las correcciones quirúrgicas a ellas.

 

Otras correcciones estéticas de las orejas están relacionadas con las alteraciones secundarias al uso de pendientes o al “piercing”, fuente por otra parte de numerosos problemas estéticos por infecciones del cartílago. La reducción del lóbulo de la oreja es otra deformidad estética que muchos pacientes desean corregir. También el cirujano plástico facial es el especialista requerido para las correcciones estéticas de la oreja secundarias a traumatismo o para reconstrucciones en pacientes con lesiones tumorales que su recesión conlleva importantes modificaciones de la forma de la oreja. Por último, existen deformidades congénitas severas de las orejas como puede ser la microtia, una oreja pequeña y deformada, por un incompleto desarrollo embriológico de su estructura, en donde los procedimientos de cirugía plástica reparadora pueden mejorar de forma significativa el aspecto final de la oreja.

 

Si quieres saber más...

http://www.cirugiaestetica.net/?page id=132

http://otoplastia.org.es/

 

 

Cirugía de los párpados (blefaroplastia). 

 

La blefaroplastia es la modificación quirúrgica de los párpados y puede tener una indicación tanto cosmética como funcional. La blefaroplastia cosmética mejora el aspecto del párpado superior, del párpado inferior o de ambos, buscando rejuvenecer el área que rodea a nuestros ojos, haciendo muestra mirada más descansada y despierta. La cirugía funcional de los párpados es necesaria cuando por un excesivo desarrollo de la piel del párpado superior sobresale por delante de las pestañas superiores, llegando a dificultar la visión de la porción superior y lateral del campo visual. En esta circunstancia la blefaroplastia del párpado superior es llevada a cabo para mejorar la visión periférica.

 

Este procedimiento extrae los depósitos grasos de los párpados y el exceso de piel y músculo de los párpados superiores e inferiores. Así la blefaroplastia corrige tanto la “caída” de los párpados superiores como las “bolsas” de los inferiores, dos alteraciones estéticas muy relacionadas con el envejecimiento y que provocan la apariencia de una vista cansada. Estos problemas que aparecen en general en pacientes mayores de 35 años, cuando aparecen en personas jóvenes se trata sobre todo de “bolsas” de grasa en el párpado inferior, y tienen un origen hereditario Por otra parte, la corrección estética del parpado inferior también mejora las pequeñas arrugas que se desarrollan con la edad en esta región y la exposición de la esclera por debajo del iris. Sin embargo, para la corrección de las “patas de gallo” o del descenso de la ceja, alteraciones que aparecen también con el envejecimiento, el procedimiento quirúrgico indicado es el lifting facial y frontal.

 

Al igual que en otros procedimientos de cirugía estética facial es crucial que el paciente tenga unas expectativas reales de lo que la cirugía correctora de los párpados puede hacer para rejuvenecer su mirada. No puede pretender una mejoría absoluta. La decisión de la cirugía debe ser tomada de manera responsable por el propio paciente, no porque quiera complacer el deseo de otras personas o porque persiga una imagen ideal. Los candidatos idóneos son aquellos individuos sanos, sin enfermedades que puedan comprometer la normal cicatrización (diabetes o enfermedades cardiovasculares), no fumadores y sin enfermedades oculares (glaucoma, ojo seco o desprendimiento de retina).

 

La cirugía se puede realizar bajo anestesia local con sedación o con anestesia general. Su duración puede variar entre 1 a 3 horas en función de si se hacen los párpados superiores e inferiores a la vez, o si se asocia otra cirugía plástica facial (lifting). Los resultados obtenidos aparecen a medida que la inflamación y el hematoma periorbitario van desapareciendo. Aunque el paciente sea un candidato perfecto, la cirugía se haya realizado con el debido cuidado y el/la paciente haya seguido las instrucciones posoperatorias indicadas por su cirujano, en ocasiones el resultado puede no ser el esperado. En estas situaciones pudiera ser necesario una segunda cirugía para obtener unos resultados óptimos. Después de la cirugía el paciente puede presentar inflamación, hematoma, irritación o sensación de ojo seco que se alivia con la medicación apropiada y con la aplicación de pomadas y compresas frías. Durante el proceso de cicatrización el paciente deberá utilizar cremas y gafas oscuras para la protección solar. Aunque los resultados ya pueden ser visibles a las dos semanas, puede llevar hasta un año que las líneas de incisión desaparezcan totalmente. Para conseguir que los resultados quirúrgicos se prolonguen a pesar del efecto del envejecimiento es importante protejerse de la luz solar.

 

Si quieres saber más...

http://www.cirugiaestetica.net/?page id=128

http://www.blefaroplastia.org.es/
 
 

 

Cirugía del mentón (mentoplastia). 

 

Siempre que el cirujano plástico facial vaya a modificar una parte o región de la cara con un procedimiento quirúrgico, deberá tener en cuenta las modificaciones relativas que estos cambios van a producir en el resto de las regiones de la cara. La evaluación del rostro del paciente como un todo es imprescindible para un resultado estético satisfactorio. Esta norma es de especial relevancia en la cirugía de la nariz y del mentón, dos de las regiones faciales visualmente más destacadas, como lo demuestra el hecho de que sean utilizadas por los caricaturistas para caracterizar los rasgos más destacados del personaje. Tal es así, que la no corrección de ambas partes a la vez puede en algunos pacientes producir un resultado estético poco satisfactorio, a pesar del acertado resultado de tales regiones consideradas de manera independiente.

 

 

La mentoplastia o genioplastia es el grupo de procedimientos quirúrgicos que tienen como finalidad corregir el mentón. La queja del paciente puede ser que tenga un mentón pequeño y quiera aumentarlo, que lo tenga prominente y quiera disminuirlo, o que quiera cambiarle la forma o remodelarlo. La mujer busca feminizar el mentón, haciéndole menor y de contornos más suaves, mientras que el hombre prefiere un mentón más prominente y masculino o angulado. De cualquier manera el objetivo final ha de ser que los cambios que se proyecten mejoren la armonía facial en conjunto.

 

Los dos procedimientos estándares para proyectar o aumentar el mentón son la utilización de prótesis o la separación y deslizamiento anterior del mentón y posterior fijación. El procedimiento más sencillo es sin duda alguna la colocación de una prótesis de silicona u otro material con la textura y dureza del hueso circundante. A través de una pequeña incisión casi imperceptible en la región inferior del mentón se coloca la prótesis en el lugar apropiado. Este procedimiento se realiza de forma ambulante con anestesia local. Aunque también se puede colocar a través de la boca, evitando así la cicatriz, presenta un mayor riesgo de infecciónencapsulamiento· de la prótesis. Este término se utiliza para describir la excesiva reacción inflamatoria alrededor de la prótesis, con la aparición de fibrosis que puede llegar a provocar el desplazamiento de la misma o que se adivine su presencia a través de la piel. La separación del mentón de la mandíbula y su desplazamiento anterior (“osteotomía deslizante”) y su posterior fijación con tornillos (“osteosíntesis”) precisa de anestesia general y es una cirugía más compleja con un posoperatorio peor. Además, existe el riesgo de lesión del nervio mentoniano o de las raíces de algún diente con algias posoperatorias. Sin embargo, a diferencia de las prótesis de silicona, el riesgo de rechazo o encapsulamiento es nulo, por lo que se considera el tratamiento apropiado en pacientes jóvenes ya que las complicaciones por el uso de prótesis se incrementan a medida que aumenta el tiempo que llevan puestas.

 

 

En caso de un mentón procidente debemos conocer que determina tal deformidad. Así, puede estar provocado por la grasa subcutánea, por el hueso de la mandíbula o por ambos. Si la causa es la grasa la solución será la liposucción de esa región. Si está motivado por el hueso de la mandíbula habrá que remodelarlo, para lo cual es necesario quitar un trozo de hueso para posteriormente fijarlo. Por supuesto, si existen las dos deformidades se combinarán los dos tratamientos.

 

El paciente debe saber que la mentoplastia está indicada en aquellos casos de personas con alteraciones del tamaño o la forma del mentón, pero con mandíbula de tamaño y posición normal. Un error muy frecuente consiste en recurrir a mentoplastias para camuflar mandíbulas inferiores que tienen una posición posterior (“retrognatia”) o anterior (“prognatismo”) en relación a la mandíbula superior o en mandíbulas inferiores pequeñas (“micrognatia”) o grandes (“macrognatia”). Estos casos deben ser tratados mediante cirugía ortognática, que generalmente se compone de un tratamiento combinado de mobilización de parte de la mandíbula junto con la corrección ortodóncica de la posición de los dientes tanto pre como posoperatoriamente. La importancia de esta distinción es vital si queremos conseguir un resultado estético satisfactorio junto con una imprescindible mejoría funcional.

 

Si quieres saber más...

http://maxilofacialsanvicente.obolog.com/mentoplastia-1304701

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/esp_presentations/100009_1.htm

  

 

Lifting facial y cervical. 

 

El lifting cervico-facial (“ritidectomía”) es el procedimiento quirúrgico utilizado para dar una apariencia más juvenil al rostro, eliminando las arrugas de la piel. La técnica utilizada varía en función de la región o regiones anatómicas que se quieran tratar, aunque todas ellas se basan en retirar piel sobrante de un área determinada logrando así tensar y alisar la piel restante. El lifting facial se combina muchas veces con otros procedimientos quirúrgicos faciales, como la blefaroplastia, la liposucción submentoniana o los implantes faciales, para tratar de obtener el mejor resultado cosmético facial posible. Realizada con anestesia general, es la cirugía que por excelencia permite rejuvenecer la apariencia de la cara modificando los efectos que sobre ella ha provocado el paso del tiempo.

 

Cuatro componentes de la cara son los principales responsables de su envejecimiento así como de la aparición de los típicos resaltes y pliegues que lo caracterizan: a) la piel que recubre la cara; b) el músculo platisma que se encuentra por debajo de ella; c) la grasa localizada en la mejilla y el cuello; y d) los músculos que rodean los párpados y la boca (músculos orbiculares). La aparición de las “patas de gallo” en la región posterior del ojo, la acentuación de los pliegues nasolabiales y melolabiales (“líneas de marioneta”), el descenso de la mejilla, la aparición de “papada” en el cuello, las arrugas (“código de barras”) o el adelgazamiento del labio superior son rasgos faciales típicos del envejecimiento que aparecen por alteraciones en una o varias de las estructuras anteriormente citadas. Para la corrección de muchas de estas “marcas de la edad” los distintos procedimientos de lifting facial se muestran muy eficaces y con resultados más duraderos que otras técnicas cosméticas faciales (Botox, infiltraciones, etc).

 

 

Existen una gran variedad de procedimientos de fifting facial. Se diferencian sobre todo en el tipo de incisión utilizada y el área de la cara que va a ser tratada. Las expectativas del paciente, la edad, el tiempo de recuperación y lógicamente las regiones que se pretenden mejorar son algunos de los factores a tener en cuenta a la hora de elegir una u otra técnica. En definitiva, la cirugía ha de ser diseñada en función de las necesidades de cada paciente. Un método sencillo para que una persona pueda valorar el efecto que un lifting cérvico-facial va a tener sobre su rostro es mirarse con un espejo de mano cuando está tumbado boca arriba con la barbilla ligeramente elevada. Al cambiar la dirección con que la gravedad actúa sobre las partes blandas que recubren el esqueleto facial mejoran muchos de los rasgos faciales que aparecen con el envejecimiento.

 

Los pacientes que deciden hacerse un lifting cérvico-facial deben saber que este procedimiento está diseñado primeramente para corregir los efectos del envejecimiento de la porción inferior de la cara y el cuello. Las pequeñas arrugas en la piel localizadas en la porción posterior del ojo (“patas de gallo”) se tratan mejor con otro tipo de procedimientos de medicina estética facial, por ejemplo el Botox®. Así mismo, si la preocupación del paciente es la corrección de un surco nasolabial profundo tampoco encontrará en esta técnica su solución. Para ello la ritidectomía se deberá asociar con otras técnicas de cirugía plástica facial como la infiltración con materiales sintéticos o la colocación de implantes faciales de silicona o un material plástico sobre la superficie anterior del maxilar superior.

 

En cuanto a las alteraciones que se producen en el tercio superior de la cara con la edad, la caída de la cola de las cejas y la aparición de arrugas de expresión en la frente son las más referidas por los pacientes. El lifting frontal corrige ambas deformidades dando a la mirada una expresión más viva y joven. Existen dos técnicas principales de lifting del tercio superior de la cara, el abordaje clásico y el endoscópico. En el clásico, como en cualquier otro tipo de lifting, se retira una tira de piel sobrante a través de una incisión que pasa por la linea de inserción del pelo, una vez liberada la piel de la frente. En el abordaje endoscópico se practican pequeñas incisiones separadas en la proximidad de la inserción del pelo para, en un primer paso, liberar la piel de la frente y después, en una segunda etapa, crear fijaciones que mantengan elevada la unidad frente-ceja. Aunque más agresivo, el primero de los abordajes obtiene por lo general mejores resultados a largo plazo sobre todo en relación a la corrección de las arrugas de la frente.

 

 

Algunas veces se comete el error de diagnosticar como alteraciones del párpado superior lo que en realidad son el descenso de la cola de las cejas y la frente. Si en estos pacientes se les practica una blefaroplastia del párpado superior en vez de un lifting del tercio superior de la cara no se obtendrá el resultado esperado. Es más, el realizar una blefaroplastia previa muchas veces impide practicar después un lifting frontal, puesto que al carecer el paciente de suficiente piel en el párpado superior, al elevar las cejas con el lifting, este le podría ocasionar como secuela la imposibilidad de cerrar completamente el ojo (“lagoftalmos”). Por tanto, la correcta planificación de las cirugías en función de las necesidades estéticas de el/la paciente es crucial para obtener el resultado deseado.

 

La planificación de la incisión en la ritidectomía es de vital importancia ya que la persistencia de defectos cutáneos, además de antiestéticos, revelan el haber sido intervenido, aspecto de ninguna manera deseado por el paciente. En la región inmediatamente anterior de la oreja, parte de la incisión más visible, se situará justo en la zona que separa la porción más posterior de la mejilla con la oreja, pudiendo o no discurrir por detrás del trago. En el pelo de la patilla y de la nuca es necesario sopesar la conveniencia de esconder la incisión bajo el cuero cabelludo. Si la cantidad de piel que se va a quitar es grande se puede alterar la continuidad de la línea de implantación del pelo en tales regiones. En estos casos es preferible situarla justo donde comienza a aparecer el vello en ambas regiones ya que el resultado final es claramente mejor.

 

Aunque existe una notable variedad de técnicas quirúrgicas de lifting cérvico-facial, en todas ellas se practica un despegamiento de la piel por delante de la incisión realizada. Aunque su extensión depende en gran medida de las preferencias del cirujano plástico facial, la medida ideal será aquella que permita corregir las alteraciones de un paciente en particular sin comprometer la viabilidad de la piel liberada. Por esta razón una técnica de exposición intermedia puede considerarse la más apropiada para la mayoría de los casos.

 

En el lifting cérvico-facial el procedimiento quirúrgico suele comenzar con el tratamiento del cuello. Su propósito es acentuar la definición del mentón en relación con el cuello, ya que por la edad, el ángulo que deberían formar ambas estructuras va desdibujándose progresivamente. La presencia de arrugas en la piel del cuello o la aparición de una pronunciada hendidura submental con la consiguiente apariencia de “mentón de bruja”, son otros rasgos a corregir en el lifting cervical. Sin embargo, para obtener un resultado óptimo suele ser preciso quitar el exceso de grasa acumulada en el cuello realizando una liposucción de este área anatómica. Con la liposucción se quita la grasa más superficial. Para quitar la grasa central submentoniana más profunda y tensar el músculo platisma del cuello, mejorando la durabilidad del resultado estético, es necesario practicar una pequeña incisión justo por detrás del mentón. En algunos casos de mentón pequeño o retraído es muy eficaz aumentar su proyección anterior con un implante para mejorar el ángulo anteriormente descrito (ángulo mentocervical).

 

 

Para obtener un resultado óptimo y duradero con la ritidectomía es necesario no sólo tensar la piel, si no también el tejido que se encuentra inmediatamente por debajo de ella. En este sentido las nuevas técnicas quirúrgicas han obtenido los mayores avances en el resultado final de esta técnica. Incluso con algunas de ellas se ha conseguido invalidar la hasta hace poco aceptada afirmación de que el lifting cérvico-facial no puede atenuar los pliegues naso-labiales. Ahora bien, aunque puede mejorarlos, bien por si mismo o bien asociado a otros procedimientos, el total borramiento de estos surcos daría una apariencia tan poco natural al rostro que sería contraproducente. La búsqueda de un resultado estético óptimo pero en donde no se vislumbre la mano de ningún cirujano plástico facial debe ser un principio básico en todo procedimiento encaminado a mitigar los efectos del paso del tiempo sobre nuestro rostro.

 

Si quieres saber más...

http://www.cirugia-plastica.biz/estetica_facial/lifting.htm

http://www.plasticsurgery.org/Cosmetic-Procedures/En-Espa%C5%88ol-Estiramiento-de-la-Piel-Facial.html

 

 

Rejuvecimiento cutáneo facial. 

 

¿En que consiste y cuales son sus fundamentos?

¿Qué técnicas existen?

Dermoabrasión cutánea.

Peeling químico.

Rejuvenecimiento facial con láser.

Consideraciones pre y postoperatorias.

 

¿En que consiste y cuales son sus fundamentos? 

 

Las técnicas de rejuvenecimiento facial se utilizan para la eliminación de señales faciales que aparecen a consecuencia del envejecimiento. Así, los cambios en la piel asociados con la exposición crónica a los rayos ultravioletas del sol, las manchas cutáneas o discromías, las pequeñas arrugas o el aumento de la aspereza de la piel son claros signos que aparecen con el paso del tiempo. También estas técnicas estarían indicadas en otras alteraciones cutáneas tales como el tratamiento de cicatrices de diferente origen, aunque fundamentalmente las provocadas por el acné, la eliminación de lesiones precancerosas cutáneas cuando son muy superficiales, o la supresión de tatuajes.

 

Existen fundamentalmente tres modalidades de rejuvenecimiento facial, la dermoabrasión cutánea, el peeling químico y el láser cutáneo facial. La utilización de uno u otro depende del tipo de piel del paciente, de las lesiones que se pretenden tratar y de las preferencias del cirujano plástico facial y del paciente, aunque en muchos casos los tres procedimientos se muestran igual de válidos. Así mismo, dado que unas lesiones responden mejor que otras según que técnica se utilice, en muchas ocasiones es recomendable combinarlas. Su mecanismo de actuación es siempre el mismo, eliminar en mayor o menor profundidad las diferentes capas que forman la piel y, por tanto, las lesiones que se localizan en ellas y mejorar las propiedades físicas de la piel cuando estas capas se regeneran. Una de las características más importantes en la elección de la técnica es el grado de profundidad que alcanzan las lesiones.

 

La piel es la barrera que recubre todo nuestro cuerpo protegiéndolo de las amenazas de nuestro entorno, proporcionándole una defensa inmunológica y manteniendo el equilibrio de agua y sales de los diferentes órganos en su interior. Además, a través de ella recogemos sensaciones que como el tacto, la temperatura o el dolor nos permiten interactuar con el medio que nos rodea. La piel se divide en dos capas: la epidermis y la dermis. En las capas más profundas de la epidermis se encuentran los melanocitos, células productoras de la melanina, que dan el color a la piel y que tienen por función impedir que los rayos UV solares dañen el ADN de las células de la piel.

 

 

La profundidad a la que actúan las diferentes técnicas de rejuvenecimiento facial es determinante por dos motivos: primero, cada alteración afecta a un nivel de profundidad de piel concreto, por lo que un adecuado diagnóstico del tipo de lesión de que se trata es imprescindible para elegir la técnica de rejuvenecimiento más adecuada; y segundo, la recuperación de la piel del paciente y, por tanto, su malestar postratamiento y la probabilidad de complicaciones es directamente proporcional a la profundidad de la piel tratada. Considerando estos dos hechos es patente la importancia en la elección de la técnica por parte del cirujano plástico facial. De manera general consideramos tres niveles de actuación de estas técnicas en función de la profundidad a la que actúan: a) nivel superficial, cuando eliminan toda la epidermis; c) nivel medio, si se destruye la epidermis en su totalidad y la porción superior de la dermis (dermis papilar); y d) nivel profundo, cuando se quita la epidermis y la dermis hasta la capa profunda (dermis reticular).

 

Así por ejemplo, lesiones pigmentarias que aparecen a consecuencia de la exposición solar durante años y que se localizan exclusivamente en la epidermis son el léntigo y las pecas o efélides. El léntigo son pequeños puntos de color marrón oscuro o negro bien delimitados de la piel circundante que se producen por un aumento de melanocitos y que permanecen estables a lo largo del tiempo. En las pecas, por el contrario, lo que aumenta es la cantidad de melanina producida por las células y su aparición está condicionada por la exposición al sol. La aspereza de la piel, otra alteración típica del envejecimiento, está provocada por un aumento del grosor del estrato más superficial de la epidermis (estrato córneo).

 

A un nivel más profundo las lesiones afectan a la epidermis y a la capa superficial de la dermis (estrato papilar), están también relacionadas con la exposición solar y se deben a una anormal pigmentación en la piel. Los cambios en la textura y pigmentación son más marcados que en el nivel anterior, y aparecen lesiones más extensas y pronunciadas como la queratosis actínica y seborreica o el léntigo solar (manchas seniles solares). Las arrugas finas con aspecto de “papel de cigarrillo”, que aparecen sobre todo por debajo de los ojos y cerca de los pliegues nasolabiales distribuidas en forma de red. se producen por alteraciones atróficas en este nivel, y se intensifican con la exposición solar. Cuando las lesiones afectan a la epidermis y a la dermis hasta su estrato más profundo (dermis reticular), además de los cambios ya vistos en los niveles anteriores, la piel tiene una apariencia de cuero engrosado, con arrugas mucho más numerosas y profundas, y con un color amarillento.

 

Existen otras causas de arrugas en la piel de la cara. Así, las arrugas de expresión se producen por los movimientos faciales repetidos que acaban produciendo indentaciones que afectan a la epidermis y a la dermis y que se acentúan durante la contracción muscular. Las arrugas en acordeón se producen por un exceso de piel que además es atrófica y con pérdida de elasticidad. Por último los pliegues cutáneos, tales como los nasolabiales, se hacen más evidentes con la edad por la pérdida del tejido muscular subyacente y el efecto que la gravedad tiene en las regiones próximas (mejilla).

 

 

Para un correcto tratamiento de las diferentes lesiones o alteraciones que sufre la piel con el envejecimiento a veces es necesario combinar no sólo las distintas técnicas de rejuvenecimiento facial (dermoabrasión, peeling químico y tratamiento con láser), si no también utilizar estas junto con otras técnicas de cirugía plástica facial tales como el lifting y la liposucción.

 

¿Qué técnicas existen?

 

Dermoabrasión cutánea. 

 

En la dermoabrasión se utilizan diferentes medios mecánicos con el objetivo de pulir o erosionar la piel, eliminando las lesiones asociadas que afectan a ambos estratos de la piel, epidermis y dermis. Existen distintos medios para la abrasión de las alteraciones cutáneas, desde pequeñas fresas pulidoras diamantadas de diferentes formas y tamaños, pasando por cepillos de alambre o papel de lija estéril. La aplicación de estos instrumentos sobre la piel requiere anestesiar correctamente la región de piel a tratar, generalmente con infiltración anestésica y aplicación de anestésicos locales. La dermabrasion tiene especial utilidad para el tratamiento de las ritides que aparecen alrededor de la boca y para otras finas arrugas que aparecen en la cara. También está indicada para eliminar cicatrices de diferentes orígenes (secundarias a acné, traumáticas, quirúrgicas, etc.) o lesiones excrecentes de la piel como la queratosis actínica.

 

La microdermabrasion, de creciente popularidad, se basa en el mismo mecanismo de acción, pero a través de pequeños cristales que al impactar sobre la piel provocan la eliminación del estrato más superficial de la epidermis. Además de ser menos agresivo y doloroso que el resto de los métodos, puede ser aplicado por esteticistas no médicos en salones de belleza o spas. Sin embargo, al ser su efecto muy superficial su resultado no es tan eficaz como con el resto de las técnicas, aunque permite un grado de exfoliación cutánea que mejora de forma significativa las lesiones más superficiales debidas a la exposición solar.

 

Peeling químico. 

 

El peeling químico es el proceso de aplicar productos químicos sobre la piel con el fin de destruir las capas superficiales más dañadas, provocando además una aceleración del proceso fisiológico de exfoliación cutánea. Las diferentes sustancias tienen diferentes grados de penetración, variando desde aquellas que actúan en la región más superficial provocando sólo la exfoliación de la piel, a aquellas que actúa sobre la epidermis y la dermis hasta su capa profunda (dermis reticular). El éxito del peeling químico depende de la cuidadosa selección de los pacientes y de la individualización del tratamiento. La textura de la piel, el grosor, el grado de daño por exposición al sol, la severidad de las arrugas faciales y los cambios gravitacionales relacionados con la edad deberán todos ser considerados.

 

El grado de erosión de la piel por el peeling aplicado deberá de ser tan profundo como lo son las lesiones que se pretenden tratar. En este sentido los peeling faciales se dividen en tres niveles de actuación: superficial, medio y profundo. Como norma general los pacientes con ritides de severidad intermedia y/o mínimas discromías faciales, tales como las efélides o el léntigo senil son los mejores candidatos para el peeling químico que actúa a nivel medio. Si las arrugas son más profundas y existe de manera clara piel sobrante, en estos casos es más eficaz un lifting facial clásico, pudiendo o no asociar un peeling químico si se desea además mejorar la calidad de la piel. Si se hiciesen ambos procedimientos habría que esperar un mínimo de tres meses entre ellos a la espera de una completa cicatrización.

El tipo de piel del paciente es importante a la hora de decidir la conveniencia de realizar un peeling químico. Así los pacientes con piel oscura y con facilidad para broncearse son malos candidatos para el peeling facial por el riesgo a sufrir alteraciones en la pigmentación de la piel. También en los hombres, al tener una piel más gruesa y grasa que las mujeres, la distribución de la sustancia es menos homogénea que en la mujer, siendo por tanto peores candidatos. También es importante conocer la historia médica del paciente ya que existen medicamentos que predisponen a alteraciones en la pigmentación de la piel.

 

Rejuvenecimiento facial con láser. 

 

La aplicación de los rayos láser ha significado un importante avance en la eliminación de alteraciones cutáneas superficiales como las pequeñas arrugas, las lesiones pigmentarias por exposición solar o las cicatrices secundarias al acné. El control que permiten tanto el láser de dióxido de carbono (CO2) como el láser de Erbium en relación a la extensión y profundidad de piel eliminada por efecto de la fototermolisis que inducen es determinante en la elección de estos procedimientos de rejuvenecimiento facial. La fototermolisis provocada por el haz del rayo láser consiste en la vaporización por calor de los tejidos que, en función de la longitud de onda utilizada, más lo absorben. En el rejuvenecimiento facial el componente diana del tejido a tratar es el agua, ya que el 90% de la epidermis es agua. La correcta selección de los parámetros de tiempo y potencia y la utilización de dispositivos, llamados escáner, permiten ajustar el haz de rayo al tipo de piel y lesión que se va a tratar, y de esta forma conseguir un óptimo resultado con mínimos riesgos.

 

Consideraciones pre y postoperatorias. 

 

Antes de comenzar un tratamiento de rejuvenecimiento facial es muy importante que el paciente se comprometa a realizar unos cuidados tanto antes como después de la cirugía. Es más, del estricto cumplimiento de estas recomendaciones depende en gran medida el éxito de estos tratamientos.

 

Así, tanto dos semanas antes como dos semanas después del tratamiento se recomienda no fumar. Tampoco se deberán tomar medicamentos que puedan interferir con el mecanismo sanguíneo de la coagulación, como la Aspirina® o el Ibuprofeno, al menos 10 días antes. Se deberá evitar la exposición solar varias semanas antes del tratamiento con el fin de minimizar el riesgo de aparición de manchas por hiperpigmentación en la piel. No existe un criterio uniforme sobre la utilización de tratamientos cutáneos exfoliantes previos como el ácido glicólico o de antibióticos con el fin de prevenir infecciones. Si es recomendable un tratamiento previo con aciclovir en caso de personas proclives a presentar herpes cutáneo, ya que estos tratamientos inducen su aparición.

 

El tipo de anestesia que se utiliza depende del área a tratar, aunque lo habitual es utilizar anestesia local con sedación. Con el fin de promover una rápida y correcta reepitelización es necesario utilizar vendajes oclusivos que mantengan húmeda el área tratada, impidiendo su desecación. También es muy importante cambiar el vendaje cada 24 horas durante 3 a 5 días a fin de evitar infecciones que provocarían irregularidades en la piel secundarias a los procesos inflamatorios que inducen. Una vez que la reepitelización es completa y ha aparecido el típico eritema es crítico evitar la exposición solar con protectores durante 2 a 3 meses hasta que desaparece. Es recomendable el uso de cremas hidratantes que no lleven perfume para una correcta hidratación de la piel, o el uso de cremas con esteroides a bajas dosis en caso de que aparezcan zonas de edema y/o inflamación. También se recomienda el uso de maquillaje hipoalergénico con el fin de enmascarar el color rojo brillante del eritema postoperatorio.

 

Si quieres saber más...

http://rejuvenecimientofacial.com/

http://www.cirugiaestetica.net/?page_id=140

http://www.laserfacial.es/

 

Dr. Rafael Pérez
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